John F. Kennedy Jr. y Carolyn Bessette-Kennedy en 1995.Getty Images
Falda de Yohji Yamamoto, años 90.The Fashion Auctioneer
El año pasado, mientras trabajaba en Sotheby’s, Lucy Bishop volvió a intentar organizar una subasta con las pertenencias de Kennedy-Bessette. Al recordar que Terenzio había recibido algunas prendas de Carolyn Bessette-Kennedy, decidió coger el teléfono.
“Me presenté y le pregunté: ‘¿No tendrás todavía esa ropa por casualidad, verdad?’”
La tenía. Así nació la primera subasta dedicada a CBK, celebrada en diciembre de 2024, en la que tres abrigos —uno negro de Prada, uno vintage de leopardo y una chaqueta de Yohji Yamamoto— alcanzaron los 177.600 dólares. La compradora fue Sarah Staudinger, diseñadora de Staud y admiradora del estilo de Bessette-Kennedy. El interés era real. El mercado lo confirmó.
En esta nueva cita salen a la venta cuatro piezas con un vínculo más directo a Terenzio (“Lucy es una persona de confianza y, sobre todo, entiende la carga emocional que tienen estas prendas tan especiales”, asegura), entre ellas los dos abrigos de Prada más fotografiados de Bessette-Kennedy. Son también los lotes con las estimaciones más altas. De líneas depuradas, tonos neutros y confección impecable, resumen esa elegancia disciplinada que sigue marcando el canon del minimalismo contemporáneo.
Las 21 piezas restantes provienen de la coleccionista privada anónima —auténtica devota de CBK— que contactó con Bishop hace años. Según el catálogo, adquirió las prendas en 2017 a través de eBay a un vendedor que las ofrecía como “vistas en Carolyn Bessette-Kennedy”. Tras varios intercambios de mensajes, el vendedor mencionó más artículos y aseguró que habían pertenecido originalmente a Bessette-Kennedy, supuestamente obtenidos en 2011 de un antiguo miembro del equipo de la revista George. A pesar de los intentos, Bishop no ha logrado localizar ni al trabajador ni al vendedor original, por lo que la procedencia no ha podido verificarse plenamente y las estimaciones reflejan esa incertidumbre.
