Estos elementos conviven, por supuesto, con espacios funcionales y decoraciones contemporáneas. Aunque a estos tesoros vintage se les otorga un lugar privilegiado. “Visualmente, predominan los tonos retro y profundos – ocres, rojos… – y los espacios se llenan de estampados vichy, florales y rayas. El patchwork, el bordado a mano, el punto de cruz… regresan impulsados por el deseo de preservar la artesanía y abrazar una vida más sencilla y offline”, añaden.
Naturalismo sofisticado: una oda a la decoración orgánica
Frente a los dos estilos decorativos anteriores, la apuesta por los interiores que evocan la naturaleza sigue siendo una apuesta segura. Espacios que transmiten calma, estancias orquestadas pensando en el bienestar y decoraciones atemporales siguen dominando las tendencias del hogar. “En este tipo de casas triunfan materiales como la piedra, el barro y la madera envejecida, pero depurados por líneas limpias. Veremos menos guiños country y más espacios con vocación atemporal”, adelanta la interiorista Pia Capdevilla.
Y, aunque se trata de un estilo decorativo que vuelve una y otra vez, la diferencia en 2026 la marca la gama cromática dominante. Una paleta que, una vez más, huye del blanco nuclear: “Triunfarán los marrones chocolate, terracotas tostados, verde oliva y musgo, azul petróleo, burdeos profundo, amarillos mantequilla apagados y blancos rotos como el crema, lino o hueso”.
