Cómo usar prendas básicas para salirse de lo común: la lección de estilo de Barbara Palvin
Barbara Palvin acudió a las celebraciones previas de la Super Bowl con un conjunto que, a primera vista, parecía sencillo compuesto por un conjunto coordinado en tejido denim oscuro, una camisa blanca y unas botas acharoladas negras. Sin embargo, en esa aparente neutralidad reside precisamente la inteligencia del look, a través del criterio a la hora de elegir los accesorios con los que lo combinaba: una corbata en tejido sedoso en gris piedra y unas gafas de sol de tipo aviador.
El tejido vaquero, históricamente ligado al trabajo, a lo cotidiano y a la funcionalidad, se convirtió en el eje central del look. Un co-ord en vaquero oscuro tiene un algo que no se puede explicar. Bebe de la nostalgia del Y2K, pero a la vez rezuma vanguardia y actualidad, se aleja del clásico negro, gris o azul del denim y se instaura en esa extraña amalgama de color que amas u odias –por aquí amamos, sin lugar a dudas–. Barbara Palvin lo utilizaba como una base sólida sobre la que comenzar a elegir su look. La siguiente, una camisa blanca, de corte asimétrico en los bajos para dar protagonismo al talle del pantalón. La elección de una camisa blanca introduce un código clásico que remite tanto al armario masculino como a lo atemporal. Es una prenda que atraviesa décadas, estilos y géneros y que funciona como punto de equilibrio dentro del conjunto. La camisa ordena el denim, le da intención y lo desplaza del terreno casual al del estilo pensado para, posteriormente, hacer entrar en escena el quid de la cuestión: los accesorios.
Tres piezas en particular: un bolso Saddle de Dior, unas gafas de tipo aviador y una corbata. La corbata es, quizá, el gesto más significativo. No como elemento formal en sentido estricto, sino como símbolo de carácter y poder –quizás un pequeño guiño al power dressing–. Desde los años noventa, cuando modelos y actrices –la imagen de Julia Roberts en los Globos de Oro de 1990 tiene que aparecer en tu mente sí o sí– comenzaron a incorporar piezas tradicionalmente masculinas en contextos informales, la corbata ha funcionado como un signo de actitud. Ahora es sinónimo de ser cool.
Por su parte, las gafas de montura de aviador cierran el estilismo con un guiño intelectual y urbano. Lejos de las gafas de sol como escudo, las gafas ópticas introducen una narrativa distinta: la del día a día y acompañar a la rutina. Lo básico no es aburrido, sino flexible. Las prendas simples permiten jugar con combinaciones, contextos y actitudes.
