Lo que debes saber para dar con tu tono de base de maquillaje exacto
Por favor, hablemos de lo difícil que es dar con el match ideal. Y sí, podríamos estar hablando de Tinder, pero en esta ocasión nos referimos a otro tipo de compatibilidad menos romántica –aunque (casi) igual de importante–: la que debería darse entre el tono de nuestra piel y el de nuestra base de maquillaje. En mi caso, una chica de piel cetrina y pálida independientemente de la estación del año, la búsqueda siempre fue una misión especialmente complicada. ¿La razón? Que durante años opté por el autoboicot (deliberado), eligiendo fórmulas un tono por encima del mío –y en verano, dos– creyendo que un poco más morena me vería más favorecida. Spoiler: no. Lo único que conseguía era un contraste evidente entre cuello y rostro, como si, en lugar de volver de unas idílicas vacaciones en Hawaii –el efecto que pretendía–, me hubiera expuesto al sol sin protección y con un jersey de cuello alto. Vamos, lo que viene siendo una malísima idea se mire por donde se mire.
Pero la historia dio un giro hace un par de meses, durante un viaje express a París. Allí tuve la suerte de descubrir en primicia el último lanzamiento de Clarins, la base de maquillaje Double Serum Foundation; hallazgo que vino acompañado por un par de valiosos consejos. “Necesitas bajar un tono tu base y, más importante aún, conocer tu subtono”, me recomendaba Marie Duhart, Global Make-Up Creative Director de la firma francesa, mientras un dispositivo de última generación analizaba mi piel. Poco después, Enzo Fournier, Global Make-Up Artistry and Training Director, compartía conmigo la que llamaremos “regla de los tres pasos”, un método sencillo que los maquilladores profesionales utilizan para no equivocarse en estos términos. “Para elegir el tono perfecto, es esencial empezar por identificar la intensidad de la piel –clara, media u oscura–, algo relativamente sencillo. El verdadero reto suele estar en determinar el subtono: cálido, frío o neutro. Existen técnicas muy simples para descubrirlo en casa. Y si persisten las dudas, siempre se puede reservar una cita con un beauty coach online para recibir asesoramiento personalizado, como en www.Clarins.es”.
El esquema del maquillador para dar con el tono de base de maquillaje ideal:
- Venas: si se ven azules → subtono frío; verdes → cálido; azul-verdoso → neutro.
- Joyas: si te favorece el dorado → subtono cálido; la plata → frío; ambos → neutro.
- Reacción al sol: si bronceas con facilidad → subtono cálido; si te enrojeces o te quemas → frío.
Una vez tuve claro el diagnóstico –venas azuladas, joyas plateadas y una piel que se enrojece al instante con el primer rayo de sol– supe que el mío era un subtono frío de manual. El siguiente paso fue probar la base en el rostro teniendo esto en cuenta; un match a primera vista. Mi piel grasa-deshidratada (sí, se pueden dar ambas características a la vez) se veía luminosa y saludable, el efecto “buena cara” era inmediato. Y lo mejor, según me explicaron, estaba por llegar: con el uso continuado, la calidad de la piel mejoraría visiblemente gracias a la dimensión tratante de la fórmula que tenía en mis manos. Sobre el papel, pintaba de maravilla; sobre la piel, más.
Y es que la fórmula en cuestión –ligera, fluida y de cobertura modulable– aúna los beneficios a medio y largo plazo del cuidado facial con el efecto embellecedor inmediato del maquillaje, en un envase doble regulable que permite graduar la cantidad de base y sérum en cada pump, adaptando la proporción y la cobertura según las necesidades de la piel o el acabado deseado. Con esta premisa, no es de extrañar que se haya convertido en la base que utilizo a diario desde entonces, la misma que recomiendo sin parar y, con toda probabilidad, la que seguirá acompañándome durante muchos, muchos años. Porque matches así, ni en Tinder.
