En un momento en el que la moda oscila entre el maximalismo nostálgico y la pureza de líneas noventeras, el collar pouch emerge como la síntesis perfecta de ambos mundos: diminuto, funcional (a veces) y profundamente estético. Su silueta recuerda a las bolsas de piel artesanales, pero reinterpretadas en clave joya. Algunas versiones permiten guardar un anillo, una nota doblada o unas gotas de perfume sólido; mientras que otras son meramente ornamentales. Sin embargo, todas comparten algo: convierten lo cotidiano en objeto de deseo.
Y si no, que se lo digan a The Row, que ya hace unas temporadas hizo del collar pouch la joya más codiciada del panorama fashionista, versionándolo en modo relicario. Hoy, sin embargo, los diseños se aproximan más a un monedero que a una joya en sí, transformando el gesto de vestirse en algo más íntimo.
Edward Berthelot/Getty Images
En realidad, lo fascinante de este collar reside precisamente en su ambigüedad. ¿Es práctico o puramente simbólico? Pues, como ocurre a menudo, depende. Porque en una época obsesionada con la hiperfuncionalidad, esta pieza recupera el valor del detalle innecesario pero significativo.
En Tiktok, las clean girls apuestan por combinarlo con camisas blancas impecables, camisetas básicas de algodón orgánico o vestidos lenceros. El secreto es el contraste entre la sencillez del look y la singularidad del collar crea esa tensión estética que define el estilo minimal que impera en la actualidad.
Aunque, en realidad, la verdadera razón de su éxito sea precisamente que en tiempos de exposición constante, esta joya propone algo radicalmente distinto. Un accesorio diminuto, casi secreto, que sin hacer ruido ya se ha ganado un lugar privilegiado en el joyero de las que más saben. Porque una joya puede ser mucho más que eso.
Collar ‘pouch’, de Parfois
Collar con monedero integrado.
Collar ‘pouch’, de Hermès
Collar con monedero frontal de cuero.
Monedero colgante de piel.
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