La ceremonia se celebró en la histórica First African Baptist Church [la Primera Iglesia Bautista Africana], situada en el extremo norte de la isla. Según el libro JFK Jr: An Intimate Oral Biography de Rosemarie Terenzio y Liz McNeil, John había escuchado que, tras el asesinato de su tío Robert F. Kennedy, los habitantes de la isla se reunieron en esa iglesia para celebrar un servicio en su memoria. La historia le emocionó profundamente y le convenció de que aquel era el lugar perfecto para casarse, por encima de una playa o una residencia privada.
El breve servicio católico estuvo oficiado por el reverendo Charles J. O’Byrne, de la Church of St. Ignatius Loyola, la misma iglesia de Nueva York donde en 1994 se celebró el funeral de Jacqueline Kennedy Onassis. Trágicamente, apenas tres años después de aquella boda, O’Byrne también conduciría el funeral de John y Carolyn.
Los invitados
El enlace fue extremadamente reducido: apenas 40 invitados. Entre ellos estaban el primo de John, Anthony Radziwill, que ejerció de padrino; su hermana Caroline Kennedy, dama de honor de Carolyn; el marido de esta, Edwin Schlossberg; y sus hijos Jack —portador de los anillos—, Rose y Tatiana, que actuaron como niñas de las flores. También acudió el compañero sentimental de Jackie durante años, Maurice Tempelsman, además de la familia más cercana de Carolyn.
Una ausencia llamó especialmente la atención: Lee Radziwill, hermana de Jackie y madre de Anthony, no figuraba en la lista. No mantenía una relación cercana con John y, aunque Carolyn al parecer le preguntó por la decisión, finalmente ambos consideraron que era la opción adecuada.
Para alojar a los invitados, la pareja reservó varias casas familiares de la isla. En lugar de coches de lujo, los desplazamientos se hicieron en camionetas. Cada invitado recibió además una antigua moneda de níquel Búfalo para identificarse ante los equipos de seguridad.
La cena de ensayo
Las celebraciones comenzaron con una cena previa en el elegante Greyfield Inn. Para esa ocasión, Carolyn lució un vestido diseñado por Narciso Rodríguez, amigo suyo desde su etapa como publicista en Calvin Klein. El diseño recordaba al vestido de novia: un slip dress color nude, con cristales y escote tipo camiseta. Lo combinó con sandalias slingback blancas de Manolo Blahnik.
Durante la cena, Edwin Schlossberg pronunció un brindis en el que incluyó la frase “Politics plus fashion equals passion” [Política más moda es igual a pasión], que incluso hizo imprimir en camisetas. También habló la madre de Carolyn, Ann Freeman Bessette, deseando que su hija tuviera la fortaleza necesaria para afrontar la intensa vida pública que la esperaba.
El vestido
El vestido de novia de Carolyn, diseñado por Narciso Rodríguez, fue el resultado de múltiples conversaciones con el diseñador. Se trataba de un slip dress de seda color perla, sin mangas y escote drapeado. Carolyn buscaba algo extremadamente sencillo, sin adornos excesivos y que no quedara marcado por una tendencia concreta.
