Los detalles de la nueva colaboración de Desigual con Masha Popova
Si hay un nombre que tenía sentido unir al de Desigual, ese era sin duda el de la diseñadora Masha Popova, quién ahora llega a España, y no metafóricamente. “Estoy en el país ahora mismo”, dice al otro lado de la pantalla, mientras explica que una de las fábricas de Desigual está cerca de Barcelona.
Ese detalle –aparentemente menor– funciona como pista de todo lo que vendrá después: una colaboración que no va de poner un nombre invitado sobre una etiqueta, sino de partir de un mismo punto común. Ese que aboga por las formas, la vividez de la ropa y por entender cómo se hace y por qué.
Desigual designed by Masha Popova. Cortesía de Desigual
Popova, diseñadora ucraniana afincada en Londres y una de las voces más interesantes del denim contemporáneo, construye su universo desde un lugar poco digital: el cuerpo, el tiempo y el desgaste. No diseña pensando en cómo se verá una prenda recién salida de tienda, sino en lo que ocurre después. “Me encanta el valor emocional de algunas prendas… cómo se llevan, cómo se transforman con el tiempo. El crujir de la tela con el cuerpo, la manera en la que se decolora y estira”, afirma Masha.
Esa obsesión por la ropa vivida es lo que hace que su encuentro con Desigual tenga aún más sentido. “El punto principal de partida fueron los archivos”, afirma la diseñadora. Ese lugar que últimamente se ha convertido en oráculo para muchas marcas, aquí se aborda menos como un álbum de nostalgia y más como un manual. “De allí nació toda la idea”, agrega certera. Sumergida entre piezas históricas, Popova encontró algo que conectaba directamente con su imaginario: una energía libre, casi hippie, muy poco contenida.
