Jonathan Anderson tomó el Jardín de las Tullerías para presentar las siluetas del desfile de Dior otoño-invierno 2026-2027. Un enclave privilegiado en pleno corazón de París que el diseñador decidió convertir en el eje de su relato esta temporada.
Para la ocasión, los invitados se encontraron con una pasarela que cruzaba un estanque de nenúfares recreado, como si fuera un paisaje detenido en el tiempo. Las modelos avanzaban con naturalidad, como paseantes recorriendo los senderos del parque, en un juego constante de ver y dejarse ver.
Repasamos las claves de este desfile concebido como una oda al arte de pasear por las calles de la ciudad del amor, París: chaquetas acortadas, denim elevado y flores en tres dimensiones.
Chaqueta corta + vaqueros
Es casi una tradición. Todo director creativo que aterriza en Dior revisita la icónica chaqueta Bar, creada por Christian Dior en 1947. Esta vez, Anderson le aporta una sensualidad renovada: el largo se acorta, la silueta se afila y pequeños acabados con volantes remarcan las líneas. Combinada con vaqueros, la pieza genera un contraste vibrante que actualiza el conjunto al instante.
Dior, otoño-invierno 2026/2027.
Dior, otoño-invierno 2026/2027.
El tutú, reinventado
No estaba en las apuestas, pero el tutú regresa con fuerza sobre la pasarela de Dior. Convertido en icono fuera de los escenarios de ballet gracias a Sarah Jessica Parker en la cabecera de Sexo en Nueva York, vuelve a salir a la calle. Se transforma en capas de volantes de plumeti, con ligera cola y combinada con microchaqueta, en una versión que mezcla fantasía y actitud urbana.
