El desayuno danés para no tener hambre en toda la mañana
Volvemos a mirar a Dinamarca para encontrar inspiración wellness. Y no, en este caso no vamos a hablar de hygge ni de las mil y una alternativas danesas para encontrar el bienestar en lo confortable y en lo sencillo. Vamos a hablar de un tipo de desayuno bastante extendido en los países nórdicos que la universidad danesa de Aarhus estudió a fondo para confirmar sus ventajas desde el punto de vista de la salud física y cognitiva. Hablamos de la combinación de skyr –un lácteo cada vez más presente en los supermercados españoles– con avena. Este estudio de 2024 se llevó a cabo en 30 mujeres de entre 18 y 30 años, comparando opciones de desayuno bastantes extendidas en Dinamarca: una de ellas era rica en proteínas y baja en grasa con skyr y avena. Y otra baja en proteínas y rica en carbohidratos con pan integral, mermelada de frambuesas y zumo de manzana. Las conclusiones fueron rotundas: el desayuno rico en proteínas incrementaba la saciedad de las participantes y tuvieron una mejor función cognitiva y eleavdos niveles de concentración en comparación con las mujeres del estudio que no desayunaban o tomaban tostadas integrales.
Ayuda a controlar el peso y la salud metabólica
Aunque en dicho estudio se insistió en que este desayuno por sí solo no ayuda a perder peso –todo depende de la ingesta total de calorías diarias, entre otras cosas– es cierto que su alto contenido en proteínas que favorece la saciedad puede ayudar a cuidar el peso dentro de un contexto saludable. “Es una excelente combinación. Favorece la salud cardiovascular, metabólica, gastrointestinal y ósea. También contribuye a la saciedad y al control de peso. La avena aporta
β-glucanos, un tipo de fibra soluble que se caracteriza por reducir el colesterol LDL, mejorar el control glucémico y promover una mayor saciedad. Además, contiene antioxidantes y compuestos antiinflamatorios, contribuyendo a la prevención de enfermedades cardiovasculares y metabólicas. Y su consumo regular modula la microbiota intestinal, potencia la producción de ácidos grasos de cadena corta y mejora la función digestiva y la inmunidad”, nos explica la nutricionista Laura Parada.
Cuida la masa muscular
Cuidar la masa muscular es necesario a cualquier edad (el músculo es energía), pero a partir de los 35 años, cuando la pérdida muscular es una realidad, lo es aún más. Por eso es tan interesante también este desayuno. “El skyr es un lácteo fermentado, rico en proteínas de alto valor biológico, bajo en grasa, fuente de calcio y probióticos. Su consumo contribuye a la preservación de la masa muscular, la saciedad y la salud ósea. Además, los probióticos del skyr pueden modular la microbiota intestinal”, señala Parada. Aunque, como explica la experta, no hay cantidades únicas recomendadas sobre su consumo, “en estudios clínicos se han utilizado 250 gramos de yogur tipo skyr y 40–100 gramos de avena por día para observar beneficios metabólicos y sobre la microbiota”.
¿En qué se diferencia el skyr del kéfir o el yogur natural?
Tras el boom del kéfir y la reconciliación con el yogur natural entero (durante mucho tiempo creímos que eran más recomendables las versiones desnatadas, pero cada vez más expertos refrendan que son preferibles las enteras), parece necesario saber cuál es la diferencia entre el skyr, el kéfir y el yogur. “La diferencia principal radica en el tipo de fermentación utilizada, los microorganismos involucrados, su textura y perfil nutricional. El skyr es un producto lácteo fermentado de origen islandés, es técnicamente un queso fresco, pero se consume como un yogur. Se elabora a partir de leche desnatada y cultivos lácticos. No contiene levaduras y su fermentación es exclusivamente láctica, similar al yogur, pero con mayor concentración de sólidos y proteínas. En cambio, el kéfir contiene una mezcla compleja de bacterias lácticas, levaduras y, a veces, bacterias acéticas; destaca porque tiene una microbiota más diversa que el yogur o el skyr, lo que le confiere propiedades probióticas adicionales y un perfil sensorial distintivo. Por último, el yogur normal se produce por la fermentación láctica de la leche. Tiene una textura menos densa que la del skyr y no contiene levaduras. Puede variar en su contenido graso y de proteínas, dependiendo del tipo de leche utilizada y el proceso de colado. En definitiva, lo que hace diferente al skyr es su alta concentración de proteína y su textura más espesa”, explica la experta. Por tanto, si lo que se busca es un desayuno saciante, rico en proteínas y bajo en grasas, esta versión danesa puede ser una opción.
