Durante temporadas, las bailarinas han reinado sin oposición: minimalistas, satinadas, con pulsera, con lazo, en versión mesh o reinterpretadas por firmas como Miu Miu o The Row. Pero si algo nos han enseñado las últimas semanas de la moda –de Copenhague a París– es que el péndulo siempre oscila. Y esta primavera-verano 2026 lo hace hacia una silueta que combina la comodidad de una slipper con la presencia de un zapato estructurado. Hablamos, por supuesto, del mocasín soft.
Lo hemos visto en las fotos de street style a las puertas de los desfiles: estilistas danesas con trajes amplios y calcetines blancos; editoras parisinas que lo combinan con faldas lenceras y gabardinas oversize; creadoras de contenido que lo llevan con vaqueros rectos y camiseta blanca, y hasta modelos off duty que apuestan combinarlo con su habitual look oversize. Sea como fuere, el mensaje es claro: el mocasín se ablanda, se flexibiliza y se convierte en la alternativa natural a la bailarina.
Christian Vierig/Getty Images
