En la moda, Marc Jacobs es como el toque extra: no sabemos cuál es el ingrediente secreto, pero siempre añade un matiz nuevo de sabor al plato. Las suyas son algunas de las propuestas más esperadas, y vuelve a repetirse esta primavera-verano 2026, que presentó ayer en Nueva York. Esta vez no vemos volúmenes sobredimensionados, pero sí que juega delicadamente con las proporciones con un gesto muy sutil que chirría solo ligeramente al ojo y desde una perspectiva de humor que es sello creativo absoluto suyo.
Photographed by Hunter Abrams
Photographed by Hunter Abrams
Jacobs traslada esa fina ironía a las faldas, una de las piezas clave de la colección, para someterlas a su voluntad. A grandes rasgos, explora sus longitudes, llevando la pieza a su formato midi a través de estampados y materiales como el cuero o los cuadros. En paño grueso, convierte las mini en las mejores aliadas a palabras de honor de lentejuelas, en diseños para brillar por la noche al ritmo de la música.
Lo divertido no radica solamente en las declinaciones de esta pieza, sino en su manera de combinarlas. Y es que según el diseñador, el secreto de estilismo para vestir la falda en 2026 pasa por no llevarla en su sitio. Nos explicamos: en el caso de las midi, se definen por un tiro bajo, bajísimo, que sitúa la cinturilla de la falda a la altura de la cadera. En consonancia, la longitud de camisas y tops se alarga, creando una silueta que desdibuja la forma natural del cuerpo. En el mismo sentido, sus minis tan minis suben la cinturilla por encima de donde se localizaría normalmente la cintura. Así, reduce visualmente la parte del torso y consigue que las piernas se vean infinitas. Las combinaciones de color, como el azul y el púrpura o los diferentes tonos de rojos, ponen de manifiesto que aquí hemos venido a pasárnoslo (muy) bien.
