El eterno debate se ha reavivado en redes sociales en las últimas semanas: ¿es mejor ducharse por la mañana o por la noche? Aunque, desde un punto de vista únicamente higiénico, la ducha mañanera es más recomendable en relación a la eliminación de bacterias, células muertas y sudoración nocturna, hacerlo por las noches aporta una dosis de calma que puede mejorar la calidad del sueño. Y esta última no es la única razón por la que las acérrimas defensoras de la segunda opción parecen estar alzando sus voces con convicción (y algo de humor) en las plataformas.
Cecilia Dengra (Madrid, 1992) esgrimió su apasionada defensa en un vídeo de TikTok publicado a finales de enero (que lleva cerca de 40.000 reproducciones) y vuelve a afirmar sus argumentos para ‘Vogue’ España. “Para mí no hay debate: ducharse por la noche es SUPERIOR. Y lo es por dos razones muy claras –dice la popular creadora de contenido y especialista en marketing–. La primera, pura lógica vital: no tiene ningún sentido llegar a casa después de un día entero fuera trabajando, de parranda, haciendo recados… y meterse en la cama sin pasar antes por ese bendito túnel de lavado que te deja limpio y en paz con el mundo. La segunda razón es aún mejor: ganas minutos de sueño. Ducharte por la noche significa no tener que madrugar más de la cuenta y, sinceramente, ¿quién en su sano juicio prefiere levantarse antes solo para ducharse?”.
En ese sentido, Dengra se muestra especialmente contundente. “Entiendo que haya quien diga que la ducha matutina es para espabilarse, pero para eso basta con lavarse la cara. No hace falta mojarse entero. Y luego está el pelo: esa tortura innecesaria de lavarlo a toda prisa por la mañana, cuando puedes hacerlo por la noche, secarlo con calma, dejarlo bonito y despertarte al día siguiente como una auténtica princesa”, dice sin renunciar a ese halo cómico que caracteriza sus intervenciones.
Precisamente, lavarme el pelo con detenimiento –y no hacer ruido con el secador a las seis de la mañana para evitar que mi hijo de un año y medio se despertase antes de lo necesario– fue la razón por la que yo misma empecé a ducharme por las noches varias veces a la semana. Lo que en un primer momento era una mera resolución de naturaleza práctica ha terminado convirtiéndose en un motivo de mayor gozo corporal y espiritual de lo que pensaba. Ser más consciente del contacto de la piel con el agua, aplicar los jabones y cremas con intención y ponerme el pijama con sensación de limpieza cutánea me ayuda a sumirme en ese paréntesis contemplativo tan anhelado en tiempos en los que todo adquiere carácter de urgencia. De hecho, leí en una ocasión en Instagram que la ducha nocturna es más sexy, más íntima y se distancia de la lógica productivista. En mi experiencia, las tres cosas son ciertas.
La escritora Marta Jiménez Serrano, autora –entre otros títulos– del superventas Oxígeno (Alfaguara), ha acudido recientemente como invitada al podcast Si el problema no es el hambre, la comida no es la solución, donde mantuvo una larga conversación con la conductora del formato, la nutricionista Ylenia López-Llata. Una charla en la que también abordaban lo difícil que es defender el tiempo que una se dedica a sí misma en un contexto en el que siempre aparece la necesidad priorizar los reclamos ajenos. Así, la autora reconocía que antes le daba mucha pereza, por ejemplo, ponerse crema hidratante en el cuerpo, mientras que ahora reserva un espacio especial tanto para ese ritual de la ducha como para el posterior autocuidado cosmético. “Son tonterías al alcance de absolutamente todos”, decía entonces, “no estoy hablando de irme a un spa, estoy solo hablando de no lavarme el pelo corriendo. Una cosa que he pensado mucho es que solo hablamos del disfrute del cuerpo vinculado al sexo. Y se nos olvida que tenemos el cuerpo a nuestra disposición las 24 horas del día. Puedes disfrutar, darle cosas placenteras y tenerlo a gusto de muchísimas maneras”.
