¿La fórmula para evitar tropiezos? Hacer acopio de pares fiables, en tonos que encajen con tu armario y que funcionen sin pensarlo demasiado. Dar con “el calcetín perfecto” no es tarea sencilla, pero hay firmas que han hecho de ello su especialidad y que combinan funcionalidad con el toque de un estilo indicado.
“Cuando vuelves una y otra vez a la misma tienda solo para comprar ese modelo concreto, aunque vendan mil cosas más, sabes que has encontrado el calcetín perfecto”, explicaba Kristina Falke, responsable global de comunicación de la histórica marca alemana Falke, muy querida entre estilistas y expertos en moda. “Ahí está la fuerza de un accesorio como este: aunque vistas algo sencillo, un buen calcetín —o unas medias— puede elevar el zapato y transformar el conjunto.”
En la misma línea se mueve Jenni Lee, fundadora y directora creativa de Comme Si, que entiende el calcetín como inseparable del zapato. Para ella, el modelo ideal depende siempre de su compañero de baile. Su primer diseño fue precisamente un calcetín pensado para mocasines femeninos, el Agnelli: canalé, ligero y transpirable, con un largo que supera apenas el tobillo y permite llevarlo estirado o ligeramente fruncido. Desde su lanzamiento en 2019, la firma ha ampliado la gama con distintos colores, grosores y materiales —algodón, cachemira, seda o lana—, todos confeccionados en Italia con el mismo cuidado que se le exigiría a una prenda de sastrería.
En el terreno más accesible, Uniqlo es uno de mis imprescindibles. Eso sí, con un pie pequeño me encuentro a veces fuera de rango en tienda, donde la oferta de colores —rojos vibrantes, verdes intensos y neutros de todo tipo— es amplísima. También merece mención Pairs, cuyos calcetines de alpaca, ultrasuaves, se convierten en salvación invernal.
