¿Puede un espejo ayudarnos a combatir el envejecimiento prematuro?
Lo vi hace tiempo en un vídeo de Youtube de una influencer estadounidense, bajo un título que rezaba algo así como ‘Mis favoritos beauty del mes’. ¿O era del año? No lo recuerdo. El caso es que entré inmediatamente en Amazon a por él. Por una cosa o por otra –seguramente, por tener ya en mi cesta otra docena de productos random esperando su momento de gloria– acabé retrasando la compra; craso error. Hablo del espejo con cámara UV que, para quien nunca haya oído hablar de él, es básicamente lo que su propio nombre indica: un aparato (normalmente de bolsillo) que, al pulsar un botón, se convierte en la policía de la protección solar. Una absoluta maravilla del cuidado facial, en otras palabras.
Porque a estas alturas ya todos sabemos que la radiación UV y la luz visible de alta energía (HEVL) generan daños invisibles en el ADN celular que aceleran el envejecimiento cutáneo y aumentan el riesgo de patologías dermatológicas. Es más, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), hasta el 80% del envejecimiento prematuro de la piel se debe a la exposición a la radiación ultravioleta (UV) sin protección. Por eso, protegernos durante todo el año (sí, también si está nublado) es una de las herramientas preventivas más eficaces que tenemos para preservar la salud y la calidad de la piel a largo plazo. Y es ahí donde entra en acción, como diría la bruja de Blancanieves, el ‘espejito mágico’.
La mecánica es simple: el espejo incorpora luces LED que simulan la luz solar emitiendo radiación ultravioleta segura. Una cámara sensible a los rayos UVA/UVB captura cómo refleja o absorbe la piel esta luz, y el resultado se muestra en una pequeña pantalla en una escala de grises. Al aplicar el protector solar, en la cámara la zona en cuestión se verá completamente negra o muy oscura, ya que el producto absorberá o bloqueará los rayos UV antes de que lleguen a la piel. Y, a medida que pasen las horas y el protector pierda su capacidad de bloquear la radiación, la piel reflejará esa luz UV y se irá viendo cada vez más clara. Así podremos saber cuándo es necesaria una reaplicación y si hemos extendido el producto uniformemente por todo el rostro y cuello, favoreciendo la prevención de hasta un 80% del envejecimiento prematuro.
Yo quise ponerlo a prueba con Oil Control Serum de Eucerin, un protector solar ultra ligero con FPS50+ y textura serum para uso diario. Al aplicarlo, y aún sin haber usado mi nuevo gadget de belleza, ya me había encantado: se absorbe de forma inmediata dejando un acabado completamente invisible y mate, reduce visiblemente la grasa y el brillo y no tiene la típica textura pegajosa de esta categoría de cosméticos. Y por si proteger frente a los daños inducidos por los rayos UVA/UVB y el estrés oxidativo no fuese suficiente, incorpora ácido glicirretínico para estimular los mecanismos naturales de reparación del ADN de la piel y refuerza la barrera cutánea con su vitamina C, E y provitamina B5. No se puede pedir más. Eso sí, no te dejes guiar por su apariencia de serum; como todo protector solar, se aplica siempre como último paso de nuestra rutina de skincare. Ahora bien, la prueba de fuego: ¿funcionaría bajo la lupa de mi nuevo juguete? Qué duda cabía.
