Son la cara visible de un equipo en el que coinciden casi veinte personas que se encargan de todos los detalles de uno de los puntales de Sirat. El sonido es clave en esta película que también tiene nominación en la categoría de Mejor película internacional. El filme comenzaba su andadura por el mundo el pasado mes de mayo. Formaba parte entonces de la sección oficial del Festival de Cannes y se iba a casa galardonado con el Premio del Jurado. Desde entonces –y tras asegurar su distribución internacional– ha cosechado más de cien nominaciones a los grandes galardones de buena parte del globo. A sus dos nominaciones a los Oscar se suman dos a los Critics Choice, una a los BAFTA, una a los Cesar franceses, once a los Goya y nueve a los Premios Europeos. “De rodar en medio del desierto a aquí, fíjate. Nadie imaginaba este salto cuántico”, reconoce Villavieja. Ella es la responsable del sonido directo; Laia Casanovas es la ingeniera de sonido del filme y Yasmina Praderas ejerce de mezcladora.
Las tres vivieron su nominación a los galardones de la Academia de Hollywood en un encuentro con prensa celebrado el mismo 22 de enero que dejó unas imágenes que ya forman parte de la historia del cine español. Así lo recuerda Casanovas: “Mientras íbamos al evento había una mezcla de nervios y calma porque realmente ya estábamos muy contentas de haber llegado a la shortlist [lista de candidatos preseleccionados] porque eso solo era motivo de ilusión”, comparte. “Ver que la peli estaba nominada a Mejor película extranjera y Sonido fue una explosión de alegría”. Villavieja puntualiza: “Como si fuera una final de algún campeonato de fútbol. Algo como un Madrid-Barça. Es que estaba lleno de medios, pantallas y todo el mundo vivió el subidón como si alguien hubiera marcado un gol”.
“Cuando estás en medio del rodaje no proyectas algo así ni por asomo”, reflexiona Casanovas. “Las tres ponemos todo nuestro esfuerzo y cariño en los proyectos que nos llegan. Disfrutamos mucho nuestro trabajo y solo piensas en sacar lo mejor, no en premios. No había ninguna pretensión, pero con las nominaciones se reconoce el esfuerzo y eso es muy bonito”, continúa la ingeniera de sonido. “En Cannes la película impactó, también escuchamos algunas menciones al sonido, pero no te puedes imaginar que algo así pueda suceder. Nunca ha pasado. No tienes ese ejemplo y es impensable”.
Podrían considerarse pioneras estas tres mujeres. En el mundo del sonido cinematográfico, pero también en las categorías técnicas. “Sentirse así suena a algo muy grande”, introduce Praderas. “Es cierto que es inusual, el porcentaje de mujeres es menor en los departamentos. Sí siento que quizás somos pioneras por el lugar que ocupamos ahora, pero detrás hay muchas otras mujeres que pueden no haber llegado a tener esta visibilidad. Ha habido quienes han empezado esto y las siguientes generaciones hemos ocupado más espacio”, cuenta con humildad. Villavieja apunta en otra dirección. “Hay que hacer una cierta pedagogía. Muchas mujeres llevamos tiempo aquí, aunque sea en largometrajes de menos presupuesto. Una película de corte intimista, no te engañes, supone un reto detrás de otro. Esta es una cinta de aventuras metafísica. El diseño de sonido es muy diverso”.
