Es fácil pensar en una maxijoya como esta y asociarla de inmediato a un look de invitada: una boda, fiesta u ocasión especial en la que el accesorio se pueda convertir en el foco del estilismo. No obstante, esta primavera los pendientes florales parecen decididos a abandonar lo exclusivamente formal. La prueba más reciente nos la ha dado Alexa Chung durante esta Semana de la Moda de París, donde fue vista entre desfile y desfile por las calles de la ciudad con un atuendo relajado (chaqueta de corte boxy, sudadera con camisa asomando y vaqueros); coronado, eso sí, por este tipo de joyería en forma de flor.
Está claro que es en el contraste donde reside precisamente la gracia. Estas piezas funcionarán de maravilla cuanto más maximalistas sean y cuando rompan un look en lugar de seguir su estética al pie de la letra. Tal vez la clave esté en no pensárselo mucho: en probar a llevarlos con un simple par de vaqueros y simplemente salir por la puerta de casa con actitud.
Pendientes cascada, de Oscar de la Renta
Realizados en plástico de color verde salvia.
Pendiente ‘Ear Jacket’, de Parfois
En forma de flores esmaltadas con relieve.
