Colores neutros, plumas, peluche y toques de estrás protagonizaron la propuesta, en la que hubo cabida desde para los looks más técnicos (con monos de esquí, cazadoras acolchadas y leggings), hasta para otros más elevados con grandes abrigos de fake fur o prendas de punto como protagonistas. Una línea que aglutina de este modo tanto estilismos para las pistas, como otros pensados para –el cada vez más popular– aprés ski, y que ayer encontró el mejor entorno para su disfrute y contextualización.
Y es que el show, que comenzó a las 17.00 h –justo a tiempo para el atardecer– tomó uno de los exclusivos refugios de la cadena Iglu-Dorf como telón de fondo, logrando que moda y nieve caminasen de la mano de la forma más orgánica posible. De hecho, más allá del desfile, Guess mantendrá durante toda la temporada una exclusiva habitación dentro del complejo, en la que los visitantes podrán disfrutar de una pequeña muestra fotográfica que destaca solo algunos de los muchos hitos publicitarios de la casa a lo largo de estos 45 años, con caras como Paris Hilton o Adriana Lima como protagonistas de sus campañas.