Abordar la figura de Peter Hujar, casi totémica en ciertos círculos artísticos, se adivinaba complicado para un cineasta que siempre ha tenido admiración por él. No menos difícil para el actor que le presta el rostro. “Creo que tuve el instinto de ver a Ben en ese papel, pero también lo escogí por la familiaridad y el conocimiento que los dos tenemos tenemos sobre los artistas queer, especialmente los de Nueva York que aparecieron a lo largo del siglo XX”, cuenta Ira Sachs. “También teníamos cierta curiosidad por la subcultura de la que formaba parte Peter y en la que nos hubiera encantado participar. Ese mundo de él y sus pandilla de amigos nos ha resultado siempre muy inspirador”.
Pocas actrices tan libres en la actualidad como Rebecca Hall. La protagonista femenina de Un día con Peter Hujar se apuntó al proyecto y lo hizo también, además, en calidad de productora. “Ha sido una productora extremadamente amable. Te deja hacer y confía plenamente en tus decisiones”, explica el cineasta entre risas. “He admirado el trabajo de Rebecca durante muchos años, pero nos conocimos en persona solo unos días antes de que iniciáramos el rodaje de la película. Tenía claro desde el principio que era perfecta para encarnar a Linda y además tenemos una relación fantástica con la verdadera Linda, que tiene ahora más de 90 años. Nos escribimos, hablamos y Hall ha encontrado una comprensión y una intimidad con Linda que resulta apabullante”, ahonda. “La película trata esa historia de amor platónico que se da entre los dos protagonistas y creo que Rebecca entendió eso a la primera”.
Tal fue el match entre Sachs y Hall que rodaron hace solo unos meses The Man I Love, una ficción en la que la actriz se une a Rami Malek y Ebon- Moss Bachrach para contar una historia de amor de uno de esos artistas del downtown neoyorquino durante los años 80. “Lo rodamos a finales del pasado año. Fue estupendo poder continuar esa colaboración. Es una actriz exquisita”.
Ira Sachs ha explorado el cine más convencional en cintas como El amor es extraño, Verano en Brooklyn o Frankie, pero en sus comienzos apostó por un cine más experimental. Un día con Peter Hujar se enmarcaría dentro de ese segundo grupo. Esto es casi un documental ficcionado. Una película rodada en una sola localización que funciona casi como un monólogo de Hujar y algo que resultará desconcertante para quienes esperen una cinta convencional. “Mi trabajo pasaba por dar vida al texto, pero también por conseguir un placer visual para el espectador. La película tiene acción y está rodada con luz, colores e imágenes bellas. Eso para mí era importantísimo. Quería a su vez conseguir una película entretenida y vívida”, concede el director. “Dicho esto, espero que las películas reten al espectador a prestar atención y estar presentes. A mí me han influenciado cineastas como Warhol o Chantal Akerman, que están a su vez interesados en la relación con su público. Trabajan con un sentido del tiempo diferente al que uno entendería en la actualidad. Una película refleja la idiosincrasia del tiempo que refleja y eso pasa con esta: antes la gente se podía permitir el pasar tiempo charlando con sus amigos y creo que eso es algo que puede llegar a emocionar a la audiencia”.
