Llevamos semanas viendo como Jacob Elordi y Margot Robbie congenian en entrevistas y photocalls a lo largo y ancho del mundo occidental. El motivo de esta constante expresión de ¿química? emocional ha sido la extenuante promoción de la película con más hype de la temporada, la adaptación de Emmerald Fennell del clásico de Emily Brontë, Cumbres Borrascosas. Que su estreno coincida con el fin de semana de San Valentín no es casualidad. El propósito de quienes están detrás de la campaña de marketing de la película ha sido encandilarnos con el “ligoteo” entre ambos actores, los dos extremadamente guapos, el rey y la reina del baile.
Este tipo de narrativa, basada en las proyecciones de los mortales, ha funcionado siempre excelente bien, desde los inicios de Hollywood. No es nueva porque ya casi nada lo es, pero se ha adaptado a los tiempos. La idealización de una relación que no existe ni existirá como hoy la conocemos —el shippeo— surgió en los foros de internet, en donde fans de distintas sagas de ficción se atrevieron a imaginar a través de historias o ilustraciones la relación de amor entre sus dos personajes favoritos.
Ahora, la proliferación de los reels —un formato audiovisual que ha cambiado por completo las estrategias de promoción de películas o de cualquier otro tipo de obra artística— ha permitido que el shippeo alcance cotas mayúsculas. Los actores no solo tienen que entregarse durante semanas al method dressing, sino que deben fingir complicidad (y algo más) con su compañero de reparto. Hasta el punto de declararse “obsesionados” y “codependientes, como Margot y Jacob, o de enviarse flores (Elordi llenó de rosas la habitación de la actriz el pasado San Valentín, durante el rodaje).
Pero mientras el mundo discute si el amor que nos ocupa es una estrategia de marketing o es real, han ocurrido otras cosas. Porque el pasado martes se celebró el almuerzo de nominados a los Oscar y allí vimos a Jacob Elordi y Oliver Laxe haciendo muy buenas migas. Ambos estaban pletóricos, los dos están disfrutando del éxito como nunca antes y eso se nota. Al menos Laxe, que estaba pletórico (su película ha sido la escogida por la Academia de Cine para representar a España en el festival). Posaron juntos, pero antes dedicaron un ratito a las alabanzas.
PATRICK T. FALLON/Getty Images
