Una boda en Mallorca: el ‘sí, quiero’ de Bea y Nando
A pesar de tener amigos en común, Bea, gallega que desde niña pasa cada verano en Mallorca, y Nando, mallorquín de nacimiento, se conocieron por casualidades de la vida hace cinco años en Madrid. “Sin duda, nos unen nuestros mares: el Atlántico y el Mediterráneo, que, más allá de ser nuestro refugio, pasaron a ser un estilo de vida, y así lo quisimos mostrar en un día tan especial. Compartimos el gusto por lo simple, la calma y los momentos cotidianos juntos,” cuentan los novios.
La pareja se comprometió en julio, el día del Apóstol Santiago, patrón de la ciudad de la novia, frente al mar Mediterráneo, en el Zel Costa Brava. “A partir de ahora, ese es nuestro lugar. Un oasis increíble de paz, rodeado de mar y naturaleza”, comenta la novia.
Bea y Nando se dieron el ‘sí quiero’ el pasado 27 de septiembre de 2025 en Mallorca.“No fue un destino elegido al azar, sino el lugar que forma parte de nuestra historia personal y familiar”, desvelan los novios. La ceremonia tuvo lugar en la Iglesia de Portals Nous, una capilla situada sobre un acantilado frente al mar con altar al aire libre. “La ceremonia fue oficiada por el Pater Andrés, cura de origen gallego muy reconocido en la capital por su cercanía y carisma. La ceremonia fue íntima y muy emotiva, con el mar como testigo y una energía difícil de explicar”, comentan.
Los novios celebraron el gran día en la Finca de Biniorella, una casona mallorquina con ventanas en azul mediterráneo, rodeada de naturaleza y con un patio interior lleno de personalidad. Ya que ambos comparten una profunda conexión con el mar, la pareja eligió Atlanticamente Mediterráneo como el tema de la boda: “La mezcla perfecta entre nuestros orígenes. Todo lo que rodea al mar fue lo que nos inspiró a crear nuestro propio universo: el carpe diem, el sonido del mar, la comida de la costa, la puesta de sol perdiéndose en el mar…” explican los novios.
Los distintos azules del mar fueron los colores principales del día, acompañados principalmente por colores claros. La decoración, bajo el concepto Atlanticamente Mediterráneo, incluyó jarrones, piezas de metacrilato, flores de papel, telas colgantes y hasta un pequeño mercado de marisco, como guiño directo a la invitación de la boda.“Para la invitación quisimos recrear un envío de conservas con nuestra propia marca, Martos García. La invitación se presentó en forma de caja, donde nuestro logo aparecía integrado en la misma. En su interior se encontraba la invitación propiamente dicha, destacando la forma de estrella como símbolo de la unión de nuestras familias, junto a un pequeño envase metálico que imitaba las tradicionales conservas de anchoas. Este envase, con un diseño gráfico muy especial que recreaba nuestra propia ‘conservera’, contenía un perfume de higos y cedro elaborado por nosotros. Una fragancia que nos transporta a la higuera de nuestra cala favorita de Mallorca, fusionada con el aroma de la madera robusta del norte, uniendo así, una vez más, nuestros dos mundos. Queríamos que nuestros invitados no solo asistieran a una boda, sino que vivieran una experiencia sensorial completa desde el momento en el que se les invitó”, recuerdan los novios.
