Una boda en Valencia o cómo celebrar el amor en el parque natural de la Albufera
Ana, comunicadora especializada en arquitectura y diseño, parte del equipo de la firma de joyería Simuero, y Guille, traductor y profesor de inglés, se conocieron hace 15 años. En aquel primer encuentro, Ana tuvo la certeza de que juntos serían muy felices, pero en ese momento la vida les llevó por caminos separados. Fue cinco años después cuando volvieron a coincidir en un evento –Ana trabajando y Guille como invitado– y, desde ese instante, no se han vuelto a separar. Este año, en el mes de septiembre, cumplirán once años juntos.
“Lo curioso es que nuestras vidas parecían entrelazadas mucho antes de eso. Al conocerse nuestros padres, descubrieron que habían sido compañeros de equipo de baloncesto en su juventud. Y las casualidades no terminan ahí: dos de nuestras tías se conocieron una noche durante la universidad y hablaron sobre los veranos en sus pequeños pueblos de Cuenca, de donde provienen ambas familias”, explica la pareja.
Tras más de 10 años juntos, Guille le pidió matrimonio a Ana un día normal, consciente de que quería pasar el resto de su vida con ella. Fue un día entre semana en el que Guille llegó a comer a casa antes de tiempo. Ana no se lo esperaba para nada. “Salimos a comer para celebrarlo. Así es como entendemos nosotros la vida, hacer de los momentos cotidianos los más especiales, con cuidado, cariño, amor y respeto”, reconocen.
Finalmente decidieron celebrar su boda el pasado 18 de octubre. Decidieron celebrarla en Valencia, lugar en el que viven con su gato Conor.
Una carta de amor a las sobremesas en familia y a la vida en el pueblo
“Desde que empezamos a imaginar nuestro día, todas las ideas nos llevaban al mismo lugar: la alegría y la libertad de estar de estar en el pueblo”, dicen los novios. La inspiración nace de los veranos de Ana en la casa familiar de un pequeño pueblo de Cuenca, rodeado de girasoles. “Allí, se reúnen cuatro generaciones bajo un mismo techo y, si tuviera que elegir un único sitio en el mundo, sería ese sin lugar a duda. Queríamos evocar esos días relajados y sin hora: la familia alrededor de la mesa, las largas sobremesas, las partidas de cartas y esa sensación de fiesta patronal y verbena de pueblo que no cambia y a la que volvemos cada año”, explica la novia. “Aunque logísticamente era difícil celebrarlo allí, quisimos trasladar esa estética y calidez a un escenario tan valenciano y especial como el parque natural de l’Albufera. Para nosotros las raíces son vitales, tanto el arraigo a los pueblos de nuestros abuelos como a nuestra ciudad y su luz, y ningún sitio lo representa mejor que este parque natural. El lugar elegido, El Tancat de l’Albufera, es una casa tradicional rodeada de arrozales que no podía dialogar mejor con esa atmósfera. Y EL AMOR productions lo aterrizó a la perfección en lo que conceptualizó como ‘Pueblito’”, prosigue.
