Pues parece ser que no, aun siendo un paso que llevamos a cabo a diario, todavía no lo hacemos del todo bien. Así pues, la recomendación general que conviene recordar, tal como señalaba en el Webinar mencionado la responsable de comunicación científica de CeraVe, Mercedes Abarquero, sería “no lavarse el rostro más de dos veces al día: por la mañana y por la noche”. No obstante, insiste en que la higiene nocturna es especialmente importante ya que, tras la exposición a múltiples agentes externos acaecida durante el día, resulta fundamental eliminar la suciedad acumulada en la piel. Además, de esta forma los productos que utilicemos en nuestra rutina de noche penetrarán mejor, y podrán revelar toda su eficacia. En otras palabras: acostarse con la piel perfectamente limpia es el truco infalible para una piel sana.
Por su parte, la farmacéutica experta en dermocosmética y divulgadora, Lena de Pons, advierte a sus seguidores de que, en este ámbito, menos no siempre es más. “Muchas personas aplican más y más cantidad de limpiador porque sienten que, sino, no limpia lo suficiente. Sin embargo, por cada parte de jabón se necesitan muchas más partes de agua para que emulsione correctamente y produzca espuma, y utilizar demasiada cantidad sin emulsionar correctamente puede ser el origen de ciertos problemas cutáneos: si luego no lo aclaras bien, pueden quedar residuos en la piel y provocar granos o irritación. Cada vez que utilices un jabón —ya sea el de manos, el champú, el gel o incluso el de lavar los platos— emplea menos cantidad de la habitual y emulsiónalo correctamente. Ahorrarás producto y, por tanto, dinero”. De Pons, además de la cantidad, enumera otros cinco indicios que indicarían que no nos estamos lavando la cara como deberías. Tanto si te reconoces en alguno como si, –esperemos que no–, en todos, tomar medidas al respecto se traducirá en un cambio visible en la piel. Y, de nuevo, siempre a mejor.
5 indicios de que no te lavas la cara correctamente, según una farmacéutica experta en dermofarmacia:
- “Cuando terminas tu limpieza, tu piel está tirante”. Esto es indicativo de que el limpiador que utilizas te ha limpiado de más. “Significa que ha retirado el manto hidrolipídico –barrera protectora compuesta por una mezcla de agua y lípidos–, que cumple varias y muy importantes funciones, y que debería estar ahí. Te has pasado de detergencia”.
- “Cada vez que te lavas la cara acabas con la piel enrojecida”. Otra señal más de que tu función barrera está pidiendo auxilio, “y peor todavía si usas el agua a temperaturas extremas o te frotas fuerte con la toalla”.
- “Si no te aplicas otro producto inmediatamente después, tu piel se siente seca, incómoda…”. De Pons lo tiene claro: no deberías sentir así tu piel nunca, bajo ninguna circunstancia.
- “La piel te pica al aplicar el siguiente producto, por inocuo que este sea”. Es consecuencia de todas las ‘red flags’ cosméticas que hemos mencionado hasta ahora.
- “Sientes una película aceitosa al terminar la limpieza y/o que el producto es demasiado graso o denso para ti”. La virtud está en el término medio, que dijo Aristóteles. “No es necesario tirar el producto si te provoca estas sensaciones: si es demasiado graso, utilízalo en la ducha para las piernas (zona con más tendencia a la sequedad). Si, por el contrario, sientes que te reseca demasiado, siempre puedes regalárselo a otra persona de piel mixta o grasa. Seguro que lo apreciará”.
