Si hay algo que he aprendido trabajando como editora de estilo de vida de Vogue –viajando constantemente para conocer hoteles y destinos maravillosos– es a nunca (pero nunca, nunca) saltarme el desayuno. En primer lugar porque los hoteles suelen utilizar el primer bufé del día para sacar sus mejores galas y, por tanto, el desayuno se convierte en una de las mejores formas de medir la calidad del alojamiento. En segundo, porque siento que el desayuno es un universo infinito de posibilidades, capaz de satisfacer todos los deseos –ya sean dulces, salados, saludables o ultracalóricos– y no hay mayor placer que despertarte en un hotel de lujo y bajar a un comedor plagado de delicias dispuesta a ponerte las botas.
Así, me he convertido en una amante incondicional de los desayunos de hotel y, por supuesto, nunca me lo salto –he llegado a programar mi vuelo un par de horas más tarde para poder disfrutar tranquilamente de mi desayuno–. Me encanta probar los huevos revueltos de todos los lugares donde me alojo, valoro mucho la propuesta de productos locales y no puedo terminar el desayuno sin una pieza de bollería (siempre y cuando esté bien hecha, claro). Con estos requisitos y tras varios años viajando y conociendo algunos de los alojamientos más aclamados del país, estos son los hoteles a los que volvería por el desayuno –entre otras cosas, claro–.
13 hoteles para una escapada romántica de fin de semana (sin salir de España)
