Ganó un Goya a Mejor actriz revelación en 2018 por su papel en Estiu 1993 –la primera película de Carla Simón y la obra que sentó las bases de una nueva generación de directoras– y desde entonces no ha parado de trabajar. En febrero de 2026 estrena Balandrau, viento salvaje, un drama rodado en los Pirineos, pero Bruna Cusí (Barcelona, 1986), también tiene en cartera No Feeling is Forever, de Kit Zahuar, o la comedia Los justos. “Barcelona es mi hogar, pero en los últimos años paso largas temporadas fuera por rodajes y, en cuanto tengo un poco de tiempo libre, me escapo a Francia por vínculos personales. Mantener una relación intermitente con la ciudad me permite echarla de menos, redescubrirla con curiosidad en cada retorno y valorar el haber nacido y crecido en uno de los lugares más privilegiados del mundo”, admite. “Sin embargo creo que Barcelona lleva años deshumanizándose a causa del turismo masivo y una especulación inmobiliaria sin precedentes”, reconoce. “En mi opinión, esto está provocando la expulsión de sus habitantes, un empobrecimiento radical de las condiciones de vida y una pérdida de identidad cultural, pero al mismo tiempo coexiste una Barcelona pionera en ideas sociales, culturales y climáticas”.
