Manolo García, el peluquero español del cine internacional
Si para la mayoría de los mortales la figura del peluquero o peluquera es casi como la de un confidente que sigues por donde quiera que vaya –¿quién no ha cambiado de peluquería al irse su estilista?–, en el caso de los actores y actrices esa relación puede ser aún mucho más intensa. No en vano, en ocasiones los estilistas de cine tienen que perpetrar cambios drásticos de look (ya se sabe, exigencias del guión) y estar entre bambalinas durante la cantidad ingente de horas que implica el rodaje de una película. Retocando el pelo. Acompañando emocionalmente. Motivando si es neceario. Y cuando saben entender los deseos del director y conjugarlos con la naturaleza del cabello (a veces indomable) de la persona con la que trabajan y, lo que es más importante, sus emociones (ya se sabe, el pelo tiene un poder emocional muy importante) surge la magia. Por eso el peluquero español Manolo García es tan querido por estrellas del cine español e internacional y tan solicitado por los directores del celuloide. Él es el artífice de todos los cortes de pelo y cambios de look de las actrices de la nueva película de Almodóvar, Amarga Navidad. “Pedro las quería a todas cambiadas para hacer sus personajes”, nos cuenta en conversación telefónica con esta cabecera.
Manolo, nacido en Xátiva pero criado en Sabadell, donde tuvo un salón de peluquería más de 15 años, llegó al mundo de la peluquería por casualidad. Se apuntó “para probar” en una academia de peluquería cuando estaba en el instituto. “Al principio no me gustaba mucho y quise dejarlo pero mi madre fue clara: ‘Manolo, el curso está pagado y tienes que acabarlo‘”, pero tras varios cortes de pelo alabados por sus profesores y un sentido especial para arriesgar y conectar con la persona a la que peinaba, Manolo llegó al mundo de la televisión y el cine. Primero con una serie de los 90 de Antena 3, Qué loca peluquería. Y a partir de allí su incursión en el mundo del cine: primero Gimlet con Viggo Mortensen y Ángela Molina; luego Libertarias donde conoció a su gran amiga Victoria Abril, y Entre las piernas, con Javier Bardem, otro de sus amigos y clientes fieles. De hecho, su trabajo caracterizando a Bardem de Ramón San Pedro en Mar Adentro le valió un Goya a la Mejor Peluquería, una nominación al Oscar y una relación de amistad con el actor español. “Es fantástico, siempre lo pone fácil”, cuenta cuando recuerda que durante el rodaje de la película de Amenábar para facilitar el trabajo de todo el equipo (tardaban cuatro horas en caracterizarle cada día) dejaba que raparan su cabeza casi a diario en lugar de recurrir a la clásica calota que se suele usar en el cine para simular una calvicie.
Su historia con Tilda Swinton
Entre tanto, también fue el consejero, peluquero y estilista de Julianne Moore y Tilda Swinton cuando estuvieron en Madrid rodando La habitación de al lado. Aunque en el caso de Tilda su relación venía de lejos. Muy de lejos. Fue ella la que pidió tener a Manolo en este rodaje de Almodóvar. “Tilda Swinton es genial, es fácil, va a favor de todo, todo lo defiende.. y le pongas lo que le pongas le queda bien”, nos cuenta para hablar de su relación con la actriz, a la que conoció en 2009 durante el rodaje de Los límites del control, de Jim Jarmusch. “Mi relación con Tilda en esa película fue maravillosa y el destino nos volvió a unir cuando nos reencontramos en el rodaje de Lo sono l’amore, de Luca Guadagnino. Ahí se forjó nuestro amor absoluto. Luego hubo más películas con ella”, explica Manolo, que puede presumir de haberse convertido en el estilista y amigo de la actriz.
