No todos los días invitan a uno a la premier mundial de la nueva temporada de Los Bridgerton y no todos los días tiene ocasión el que esto firma de montarse un estilismo a la altura de un evento con la repercusión que tuvo este alrededor del globo el pasado miércoles 14 de enero. Por supuesto había dresscode, pero me di cuenta de que no podría cumplirlo; el antifaz como pieza clave que se sugirió no casaba bien con mis gafas graduadas sin las que no puedo ver más allá de medio metro. Así que me decidí a construir un estilismo con intención que tuviera algo que ver con la estética de la serie. ¿Estoy hablando de la tendencia Regencycore? Sí, pero sin sentirme extremadamente disfrazado. Y, sí, esta es otra entrega de la sección favorita de la redacción de Vogue España: Vogue (A)prueba.
Un detalle del increíble lazo que consiguió Marta Bajo en el ‘fitting’ previo
He olvidado comentar que además de disfrutar del visionado del primer episodio de la cuarta temporada de Los Bridgerton y la posterior fiesta, viajaba a París para cubrir la alfombra previa a ese momento. Todos los protagonistas iban a pasar ante el micrófono de Vogue España y yo iba a sufrir como pocas veces, pero eso lo contaré más adelante. Antes de nada, todo mi amor a Marta Bajo, la estilista de esta cabecera y la persona que me ayudó a construir el conjunto de esta noche. Probamos camisas románticas con lazada que por mi cuerpo tirando a grande y por ser ellas talla de showroom –pequeña– hubo que descartar. Probamos tocados (¡gracias, Betto García!) que resultaban complicadísimos de defender a la hora de trabajar con cámara y micrófono en la mano. Y decidimos que lo mejor era optar por el combo de camisa blanca (de Uniqlo), pantalones de montar (de Zara), mis zapatos de cabecera de Camperlab y una chaqueta que nos mandaron desde Zara, de la colección de Zara Studio, que era la que elevaba el look y la que me enamoró –y al resto de mis compañeras, que gritaron ‘¡Es ideal!’ al verla– según la sacamos de la bolsa.
