La mencionada I-Jing, a la que interpreta la pequeña Nina Ye, es una niña que se ve obligada a volver a casa de su abuela en Taiwan junto a su madre y su hermana. A través de sus ojos se aprecia la relación de estas cuatro mujeres en un entorno que se adivina hostil y que se escenifica en el mercado de Taipei, la capital de Taiwan. “He ido y he vuelto a Taiwan en infinidad de ocasiones en los últimos veinte años. De mi propia observación llegué a la idea que luego plasmé en 2010. Pasé un mes entero allí y escribí el guion. Buscamos las localizaciones en el mercado y llegamos a esa conclusión sobre cómo una mujer vive y brega con todo lo que supone la vida allí, en una sociedad predominantemente masculina”, comparte la cineasta.
Da cuenta de la buena relación que une a Shi-Ching Tsou y Sean Baker que este último, tras arrasar con su último largometraje, Anora, en la temporada de premios de 2025, haya puesto su nombre en un primer plano de una película que podría haber pasado mucho más desapercibida de no haber sido así. Él mismo explica el porqué: “Soy montador, guionista y uno de los productores de la película. No es un proyecto en el que yo me haya limitado a ejercer de productor ejecutivo. Soy parte de esta película y estoy muy orgulloso del resultado”, cuenta Baker también a través de videollamada. “Shih-Ching ha hecho un trabajo espectacular. El viaje que hemos vivido ha sido fantástico como para no celebrarlo. Y, aparte de todo esto, supongo que mi nombre está ahí para atraer toda la atención que sea posible. Y me alegro”.
Se remonta esta relación entre ambos más de un cuarto de siglo en el tiempo. “Nos conocimos en 1999, en la clase de edición en la escuela. En esa clase nos dimos cuenta de que nos gustaba mucho el mismo tipo de cine, nos dedicábamos a ver películas y documentales juntos. En ese tiempo decidimos que queríamos hacer un largometraje juntos, a comienzos de 2000”, rememora la directora.
Hay una violencia subyacente contra todas las mujeres que figuran en el filme. Desde la abuela a la niña más pequeña, sufren en una sociedad dominada por los hombres. “Cada uno tiene su propia experiencia. Aquí se recopilan las mías propias y también las que he escuchado por ahí. Mi madre tiene cinco hermanas y un único hermano así que muchas de las cosas que se aprecian en el guion son un reflejo de lo que sucede en Taiwan”, explica Tsou. “Por ejemplo, eso que se ve de una adolescente cambiando su nombre es algo que se puede apreciar en casi cualquier pandilla y algo que yo misma viví cuando asistí a la reunión de antiguos alumnos de mi instituto: todo el mundo se había cambiado el nombre. Existe esa tradición en la que vas a ver a un vidente y cambias esas cosas porque piensas que va a influir en la fortuna que está por llegarte”.
