Ganar músculo: una batalla que no solo se lucha en el gimansio
Montse Prados, endocrinóloga experta en nutrición y autora de La medicina que necesitas eres tú, me planteaba hace unos días una problemática recurrente en su consulta: pacientes que refieren un esfuerzo considerable en sus entrenamientos, pero con pocos resultados en su estado físico a cambio. Automáticamente me vi representada: salgo a correr un par de veces por semana, hago dos horas de pole dance los lunes y los miércoles, y una hora de pilates reformer los viernes. Y, aún así, mi masa muscular todavía brilla por su ausencia. “Seguimos obsesionadas con el entrenamiento perfecto: que si más peso, que si mejor técnica, que si ‘quema grasa’ o ‘tonifica’. Pero, si a partir de los 45 notas que te cuesta más ver cambios –y no solo estéticos, también de energía, postura, equilibrio o fuerza– quizá el factor limitante no sea el gimnasio, sino la mesa”, me adelantaba. Había captado toda mi atención.
La importancia de “alimentar el músculo”
Sabemos que el músculo es el tejido que sostiene nuestro metabolismo, protege nuestros huesos, mejora nuestra sensibilidad a la insulina, amortigua la inflamación, estabiliza las articulaciones y funciona como un auténtico “seguro de salud” para la década de los 50 y más allá. “El problema es que, con la edad (y muy especialmente en la transición a la menopausia), aparece lo que la ciencia llama ‘resistencia anabólica’: el músculo responde peor al estímulo que antes lo hacía crecer. En estos casos, la solución no es entrenar sin parar, sino entrenar mejor… Y comer mejor. Dos pilares inseparables, en otras palabras: fuerza y proteína de calidad, en cantidad suficiente y bien distribuida”, señala Prados.
Así, el entrenamiento de fuerza será el estímulo más potente para construir y mantener masa muscular, sí, pero según la experta, entrenar fuerza sin dar al músculo los “ladrillos” para reconstruirse es como “iniciar una reforma sin materiales”. “En la práctica, muchas mujeres hacen ejercicio con constancia (pilates, caminatas, clases dirigidas, incluso fuerza), pero siguen comiendo como si el músculo se fabricara solo. El músculo se entrena, pero también se nutre con proteína”.
