Empezaré este texto con una buena y una mala noticia: la buena es que, utilizando el producto del que hablaré a continuación, ya no necesitarás base de maquillaje ni corrector; por sí solo será más que suficiente para conseguir una piel perfeccionada, luminosa y uniforme cada vez que te maquilles. La mala es que, si estás leyendo esto antes del 17 de marzo, tendrás que esperar hasta ese día para correr a Sephora a por él. Yo tuve la suerte de descubrirlo hace aproximadamente un mes, en la presentación oficial del desembarco de la firma californiana en España –una de las muchas ventajas de trabajar en primera línea del periodismo de belleza–, y desde entonces no puedo vivir sin él. Hablo de The Minimalist, un stick multiusos (con un nombre de lo más apropiado) que se vende cada diez segundos en algún lugar del mundo. Y la verdad es que no me extraña en absoluto.
“The Minimalist ha sido un éxito de ventas desde su lanzamiento y refleja realmente la filosofía de nuestra marca. Es intuitivo y versátil, con una cobertura ligera y modulable que sustituye tanto a la base de maquillaje como al corrector en tu rutina”, me aseguraba hace unas semanas Aila Morin, directora de marketing de esta firma que triunfa en Los Ángeles y que fue fundada con la premisa de simplificar las rutinas de belleza hasta lo verdaderamente imprescindible, y de la que ya se han declarado fans personalidades como Dakota Johnson, Reese Witherspoon, Cameron Diaz, Billie Eilish, Lily Collins o Grace Coddington. “La belleza de The Minimalist –y de todos nuestros productos– es que no requiere formación para su uso, por lo que hay menos margen de confusión. Cuando el cliente lo ve, sabe instintivamente cómo utilizarlo; de ahí que se haya hecho tan viral”, continuaba.
Lo corroboro: el modus operandi es bien sencillo. Puede usarse en todo el rostro para una cobertura total o solo en ciertas zonas para cubrir imperfecciones. En mi caso, en menos de dos minutos –y lo digo literalmente– he trabajado todo el rostro, difuminado los poros, unificado el tono y disimulado las ojeras. Y, claro, lo llevo siempre conmigo en el bolso para retocarme allá donde vaya, porque tiene el tamaño y la forma perfectas para ello.
Otras maneras de utilizar este stick que estoy deseando poner a prueba pasan por jugar con diferentes tonos para aportar dimensión. En una versión más clara, sirve para iluminar el contorno de ojos o los puntos estratégicos donde la luz incide de forma natural; en un tono más oscuro, en cambio, define las facciones, las contornea y aporta ese efecto ligeramente bronceado. Incluso puede utilizarse como sombra de ojos, según aseguran quienes ya lo han probado con estas premisas. A mí, de momento, para hacerme con más tonalidades también me tocará esperar y contar los días hasta su aterrizaje oficial en Sephora el próximo día 17, como al resto de los mortales. Créeme, agradecerás haber anotado esta fecha en tu calendario. Tic, tac.
