“Me apetecía mucho hacer una canción que se riera de mi condición de nepobaby, algo absolutamente innegable. Lo que más me interesa es hacer mi música y escribir, así que en un momento dado pensé que lo que más ayudaría a ese fin sería aclarar esto rápidamente. Decir: ‘Okey. Ya está, ¿no?’. De todas formas, lo maravilloso es que, sin quererlo, fue ahí cuando mucha gente empezó a entender que yo era hijo de mi padre. Todavía me llegan un montón de mensajes de personas sorprendidas en Twitter [actual X] al establecer la relación”, ríe el compositor, que nunca ha querido ocultar sus orígenes, sino escoger un nombre artístico que no remitiera directamente a un imaginario ajeno. “Si me hubiera decantado por Pablo Drexler, a mí mismo me hubiera llevado a su música”.
De hecho, en esta misma ranchera habla de cómo esa ‘privilegiada plataforma’ que habita le ha facilitado muchas cosas, pero, paradójicamente, también le ha negado la que quizá él más ansiaba: la posibilidad de empezar de cero. “Hay una creencia generalizada que da por sentado que, si tú eres nepobaby, comienzas con un pie dentro de la industria y tienes todo a tu favor. La realidad es que eso es completamente mentira. Incluso, a veces, juega en tu contra, porque tienes que luchar contra las ideas preconcebidas que se vierten sobre ti. Nunca he aceptado ninguna oportunidad que yo intuyera que pudiese venir por mi apellido. Y a mi padre le he pedido que, por favor, nunca comparta nada mío. Pero no es por un tema de orgullo, es un tema práctico. Necesito trabajar en un contexto que me permita desarrollar mi propia carrera”, ahonda, a la par que asegura haber dado carpetazo a las ofertas de “algún mánager enorme” en las que veía cierto tufillo cosificador.
Nunca he aceptado ninguna oportunidad que yo intuyera que pudiese venir por mi apellido. Y a mi padre le he pedido que, por favor, nunca comparta nada mío.
pablopablo
