Rosalía fue un elemento clave en el último desfile de Balenciaga
Pierpaolo Piccioli presentó la pasada noche del sábado su segunda colección de prêt-à-porter para Balenciaga. La tituló ClairObscur, en referencia al claroscuro, la técnica pictórica propia del Barroco impulsada por artistas como Caravaggio, la cual explora la tensión entre la luz y la oscuridad. Esa dualidad se trasladó también a la puesta en escena del desfile, para lo que el diseñador contó con la colaboración de Sam Levinson, creador de Euphoria, quien ideó una serie de videoinstalaciones que aportaron una atmósfera cinematográfica al show.
El front-row, por su parte, contó con estrellas como Winona Ryder, Naomi Watts o Rachel Sennott. Y, aun así, una de las presencias más notorias de la noche fue la de Rosalía, sin necesidad siquiera de estar físicamente allí. Las pistas Berghain y Divinize, del aclamado LUX, pusieron la banda sonora mientras las modelos avanzaban enfundadas en los estilismos inéditos. Aunque, en realidad, esta elección no resultó del todo inesperada, ya que la voz de la catalana se ha convertido en una de las más recurrentes de las últimas temporadas gracias a la intensidad y teatralidad de su obra.
Donde sí llegó el impacto fue en su otra forma de protagonizar este encuentro. Rosalía apareció (literalmente) en uno de los looks de esta colección otoño-invierno 2026/27: una sudadera sin mangas con su rostro estampado. La imagen procedía de la tercera temporada de Euphoria, en la que la cantante dará su salto definitivo a la gran pantalla —con permiso de su breve aparición en Dolor y gloria, de Pedro Almodóvar—. En el fotograma que se aprecia en la prenda, su rostro emerge parcialmente oculto tras una barra de pole dance mientras parece apartar un telón rojo. Una escena un tanto misteriosa (y que encaja maravillosamente con el aura de esta propuesta) que nos deja entrever algunas pistas sobre el personaje al que dará vida en dicha ficción.
Balenciaga otoño-invierno 2026/27.
