Sin estrés al llegar a casa: 5 recomendaciones de una experta en bienestar organizacional
Podríamos decir que al llegar a casa hay dos tipos de personas: las que dejan las cosas, se tiran en el sofá y disfrutan tanto de ese momento que consiguen bajar revoluciones. Y las que perciben (percibimos, me incluyo) ese momento como el comienzo de otra jornada de trabajo en la que siempre hay cosas por hacer. Aunque es evidente que la personalidad determina (bastante) ser de un grupo o de otro, hay otro factor que puede ayudar a cambiarse de bando: el orden. Si se consigue mantener de manera lógica (la virtud siempre está en el punto medio) se puede lograr tener lo que la experta en orden Paloma Pou, fundadora del método Simple Sienta Bien, llama “sensación de estrenar piso cada día”. Y, sobre todo, poder relajarse y sentir tu casa como ese templo o refugio en el que te recargas de energía y te calmas. “Cuando llegamos a un hogar desordenado, la casa deja de ser refugio y se convierte en una lista de tareas pendientes. No buscamos perfección, pero sí sentir que el espacio nos transmite calma, nos sostiene y, sobre todo, no nos exige. Esa sensación, tan sencilla, es una de las mayores fuentes de bienestar en el día a día”, explica Pou, que busca aplicar soluciones reales en los hogares que mejoren también nuestro estado de ánimo. Repasamos con ellas algunas costumbres que ayudan en este sentido.
#1. Cada cosa en su lugar
Es la regla de oro del orden sin esfuerzo. No hablamos de tener casas perfectas de revista (ni de Instagram), simplemente se trata de guardar cada cosa en su lugar de forma orgánica. De esta manera se pueden reiniciar las estancias que usamos en pocos minutos: “Resetear una habitación es posible cuando existen sistemas de organización pensados para nuestras necesidades reales. Cuando cada cosa tiene un lugar asignado, recoger no requiere tiempo ni energía: simplemente las cosas vuelven a su sitio en pocos minutos”, explica Pou.
#2. Cinco minutos más cada mañana
Aunque las prisas y la falta de tiempo por las mañanas pueden ser la excusa para no preparar el terreno para la vuelta (es decir, para dejar la casa relativamente ordenada) no se trata de levantarse mucho antes, sino simplemente, “de regalarnos cinco minutos extra para salir de casa con un ritmo menos acelerado. Ese pequeño margen nos permite comprobar que llevamos todo lo necesario y dejar la casa mínimamente recogida. No hablo de limpiar, sino de algo mucho más sencillo: que cada cosa vuelva a su sitio, en el baño, en el armario o en la cocina”.
#3. Organizar por zonas para tardar menos
La fundadora de Simple Sienta Bien resume así los beneficios de tener un espacio ordenado y coherente: “Cuando partimos de un espacio bien organizado, cualquier actividad puede generar algo de desorden. La diferencia es que volver al estado inicial lleva solo unos minutos, a veces segundos. Cada pequeño hábito de mantenimiento que incorporamos, incluso en días con prisa, contribuye a que al regresar a casa nos reciba con esa sensación de paz”, apunta.
Si partimos de un espacio desordenado, poner orden desde cero puede parecer una operación mastodóntica, pero se trata de hacerlo accesible: “Ordenar una casa es un proceso que requiere tiempo, pero los beneficios se empiezan a notar desde el primer momento. Si se hace sin ayuda profesional, lo ideal es avanzar poco a poco (para ser capaces de empezar y terminar cada tarea) y marcarnos un plan claro, trabajando por zonas o categorías y a tu propio ritmo. Eso sí, para que el cambio sea profundo es importante ir más allá de lo superficial. Organizar bien implica entender cómo es tu vida ahora, qué necesitas, qué te aporta lo que te rodea y tomar decisiones en consecuencia. Todo lo que no suma debe irse para dejar espacio a lo nuevo y poder valorar de verdad lo que se queda”.
