En este nuevo capítulo de Levine, Houston se siente entusiasmado por trasladar la estética de los fundadores al momento actual: “Quiero hacer las cosas de forma un poco diferente, como ellos lo habrían hecho, diseñando zapatos que se sientan novedosos y a la moda”, comenta para esta cabecera. A la hora de despertar una firma con dicha solera, suele haber dos hojas de ruta: o partir de un lienzo en blanco, o mirar al futuro teniendo muy en cuenta el pasado. El creativo lo tiene claro: “¡No rendir homenaje a las técnicas y al archivo sería una blasfemia!; exclama. “Dado que Beth era una creativa tan vanguardista, hay referencias que no desentonan hoy. Es una mezcla de ideas, una combinación de épocas y técnicas presentadas de forma relevante”; apunta. Más allá de su propia colección vintage, Houston reconoce que busca inspiración en el cine, especialmente la época negra de Hollywood, gracias al uso caravaggiesco que hacían de la luz.
Que la firma llevase el nombre de Herbert en vez de Beth no es casual: por aquel entonces era más sencillo emprender (y triunfar) con un referente masculino al frente. En las conversaciones iniciales del relanzamiento la marca, cuenta Houston, pensaron cambiarle el nombre a Beth Levine, pero sintieron que esa elección causaría confusión. En su lugar, en el equipo acordaron buscar formas para rendir siempre homenaje a Beth, la mente creativa de la firma: “A lo largo de las colecciones, algunos estilos presentan a Herbert en la plantilla derecha y a Beth en la izquierda. Esto nos pareció una forma de unirlos y demostrar que este equipo no solo era una pareja, sino un poderoso dúo creativo y de marketing. Además, contamos con un color icónico, el ‘rojo Beth’ que es esencial para la marca y las propuestas”; cita.
